La icónica Chini.png no visitaba Valparaíso hace casi tres años, tiempo que se reinició el pasado 11 de julio, cuando cerró una tarde musical en el Club Segundo Piso. Declarar que Chini es una de las artistas más importantes de la música alternativa en Chile desde hace más de diez años es una apuesta de bajo riesgo. Incluso podríamos aseverar que se trata de una observación objetiva. Inspiración de muchísimos artistas, su propuesta musical y estética genera expectativa en cada presentación anunciada. 

Con el respeto que impone su renombre, no pudimos sino quedar sorprendidos y cautivados cuando nos acercamos a conversar con ella y fue como haberse puesto al día con una amiga de años. Acompañados e invitados por el equipo de La Silla International Corp, una plataforma para la música independiente de Valparaíso que comenzó su camino en marzo de este año y que desde entonces ha hecho un esfuerzo en llevar la experiencia de escuchar y hacer música a otro nivel, nos adentramos en una de las varias habitaciones del enorme edificio de Bellavista para poder conocer más a quien está detrás de este seudónimo que apareció en Chile en 2005 y que desde entonces nunca desapareció.  

Aunque seudónimo no es la palabra más apropiada, porque Chini es llamada así desde pequeña por su familia. Tampoco parece haber una distinción tangible entre ella bajo y sobre el escenario. Evidentemente acuariana, Chini tiene este destello que, hemos notado, acompaña a las referentes: dice lo que piensa y no se edita para ser comprendida. Con los ojos achinados de la risa, estaba dispuesta a profundizar en cada pregunta y permitirnos adentrarnos en su mundo. 

“Un disco que necesitaba hacer para mí” 

Vía Lo Orozco es la producción más reciente de la artista y es también un recorrido de su mano por su infancia. Estrenado en 2025 con once canciones, se trata de un viaje de sonidos experimentales que tratan de emular la vertiginosa y extraña pubertad. Es un disco sobre crecer y lo hermoso, doloroso e inevitable de convertirse en uno mismo. «Yo quería hablar de lo que es ser una niña. Y el momento en que una está con sus amigos jugando en el barro y de repente el camino se empieza a bifurcar frente a ti”, nos explicó. 

Su familia es un eje en este disco y en su vida. Sus hermanos, también músicos, trajeron una sonrisa cálida en su rostro cuando fueron mencionados. También nos dijo que es la hermana del medio, y que se siente dentro del estereotipo de ser rezagado de atención. La música cambió eso, y aunque no siempre fue bien recibida por su familia, su trayectoria le ha permitido dar el viaje entero y pasar de una rebelde a una hija pródigo. Con Vía Lo Orozco eso se afirma y también se evidencia que ha madurado, que ha dedicado mucho tiempo a mirar hacia dentro. «Siento que era un disco que necesitaba hacer para mí”, nos explicó, “Yo soy todo lo que me carga de mis papás. Yo lo tengo, tengo la traza más ansiosa de mi mamá, mezclada con la traza más iracunda de mi papá. Y ese pequeño paquetito soy yo”. «Ha sido lindo revivir esta etapa nostálgica. Y también entender el valor de mi familia”, reflexionó. 

Hacer música porque te nace 

Nos parece importante decirlo: Chini.png es de armas tomar. Respecto a la producción de su más reciente disco, nos comentó que su génesis está, de cierta forma, en lo contestatario. Nos comentó que dado el éxito de sus primeras producciones, hubiese sido lógico seguir fórmulas similares. Pero ella hace música con lo que le nace. «Había un camino que podría haber tomado, que era seguir por una senda solamente rockera. Y al final eso es como celebrar a los hombres su sistema. Yo quiero hablar de algo más, quiero llegar (con su música) a lugares a donde las personas que me critican no puedan llegar”, señaló. 

«Yo quería hacer música para tener amigos, como para tocar en una banda”, rememoró sobre sus inicios, «la música es algo que une a las personas. A mí me ha entregado amigos que de otra manera no podría haber conocido. Y que atraviesan toda esta sociedad e incluso otros países de Latinoamérica”. 

«Preferí entrar a un lugar donde no hubiera una competitividad. Y eso es muy hermoso de la música acá en Chile, hay tan poca industria que todos se manejan entre todos. Todos somos amigos y nos apoyamos”, reflexionó tras recordar momentos amargos de sus inicios, que no opacan en absoluto a los buenos. La música y el montaje de vídeo son sus oficios, de los cuales se nota orgullosa. «No sé en qué otra pega te aplauden por hacer tu trabajo”, bromeó. 

Fotos gentileza de La Silla International Corp

“Tienes que nutrirte de algo más” 

El sonido y el estilo de Chini es impredecible. Ella es consciente de aquello y también de lo abstracta que puede llegar a ser, incluso nos comentó que la gente no suele entender sus letras. ¿Cómo se inspira para llegar a eso? ¿Cuál es el proceso creativo detrás de generar una propuesta auténtica? Le hicimos estas preguntas y su respuesta fue, como lo es todo en su mente, muy visual. “(Las canciones) Son como instantáneas del mes. Pueden hablar de todo lo que pasó en el último, las veo como un autoboletín. Son todos collages, yo edito un montón de videos, eso es lo que hago con mi vida entonces todo lo pienso un poquito así». 

Nos explicó que a veces jugar con las perspectivas de ciertas experiencias pueden inspirar una canción. O una película, un color, un aroma. «No puedes hacer música pensando solo en música. Tienes que nutrirte de algo más. Yo siento que soy, como muchos músicos, un gran ladrón. Siempre pienso cómo armar algo con las cosas que me rodean”, reveló. 

Esa inspiración viene muchas veces desde sus amistades, varias de ellas también musicales, como el igualmente icónico Diego Lorenzini y la gran artista porteña Mora Lucay. Para Chini, estos vínculos no solo se tratan de apoyarse artísticamente, sino de estar indudablemente para el otro. También se proyectan más allá del presente. «No es solo lo que está pasando ahora. Es con quién vas a compartir también tu adultez y tu vejez, yo me imagino visitandolos a los 80 años y que ellos me visiten a mí. Son quienes van a ser la familia que escogiste”, comentó. «La cosa más decidora de si una persona se deprime o no, si una persona se siente alienada o no, es qué tan parte de una comunidad es”. 

A veces las entrevistas se escriben solas. Las conversaciones fluyen de tal forma que solo queda transcribir y ordenar para el lector. A veces, la suerte no es tanta y la información se siente incompleta aunque se haya seguido la pauta al pie de la letra. En otras ocasiones, como ocurrió en este caso, giramos como un perro antes de echarse a dormir tratando de encontrar un lugar para colocar cada cosa que se dijo. Tratamos de evocar la emoción del diálogo, de estar a la altura de la conversación. Por eso redacto este párrafo, para abrir la intimidad del emisor, para que cale más profundo el mensaje que se quedó con nosotros antes de despedirnos de la Chini y que sentimos es el primordial: La comunidad es la salvación.   

Deja un comentario

Trending