Nunca había entrado al Bar Babel. Cuando íbamos llegando, no entendía de dónde iba a salir un espacio como ese. Esa sensación de sorpresa y revelación es común cuando se recorre Valparaíso. De pronto un muro viejo da paso a una escalera y esos escalones (que de tener suerte, no serán muchos) llegan a puertas misteriosas que dirigen a salones llenos de detalles, de vida.
Al llegar había un ambiente exquisito. Uno va por las calles ventosas y un tanto olorosas y se olvida de que desde arriba, en esos edificios antiguos, lo más probable es que haya gente alegre. Gente bailando, riendo, compartiendo. Disfrutando de la música de forma íntima. Así diría que son las noches de Nebulosa Attack.
Durante enero, el Sello Nebulosa le dio su toque al verano con las Noches Nebulosas. Y en febrero, esa energía se intensificó con Nebulosa Attack, una extensión natural del ciclo. La lógica es simple y persistente: cada fin de semana, dos proyectos se encuentran en un bar y transforman ese espacio en un punto de reunión por un precio bastante accesible ($3.500 en preventa, $4.000 en puerta). En la noche que rememoramos, se presentaron Martina Estela y Daniel Contreras. Dos propuestas de tipo acústicas, aunque diferenciadas entre sí.
Los artistas
Martina Estela es una persona que transmite calma. Conversando con ella, pudimos notar que se trata de alguien que entiende y siente la música, que no deja de aprender sobre ella. En la instancia se presentó con su proyecto personal más reciente y nos comentó que está armando un disco: “Mi idea es producirlo con piano, bajo y batería, con una estética más rapera y jazzera. Me gusta eso, más opaco”.
“Por ejemplo, siento que las mezclas y estilos más poperos suelen ser más brillantes en la mezcla misma de la música, las frecuencias que se escogen para poder mezclar, las formas en que se mezclan las voces, todo brilla más”, nos explicó. “En cambio, en el jazz o en el blues, todo suele ser más opaco, más oscuro. Las armonías van hacia allá, por eso más que (el próximo disco) sea una decisión estética pensada, me voy por lo que más me gusta escuchar. Me gustaría que mi música suene así”.
¿Quién inspira a Martina Estela? Se lo consultamos y no dudó en la lista: Spinetta, Amy Winehouse, Sarah Vaughan, Billie Holiday, Ella Fitzgerald. “Todas las divas del jazz me inspiran, las estudio mucho, pienso en las armonías de las melodías y en su contexto, todas las formas en que juegan con eso me gusta mucho”, ahondó.
¿Y en cuánto a lo local? Fue una pregunta inevitable, “casi todos los que más me gustan están muertos (entre risas), pero rescato mucho Alma Pájara, me gusta lo que hace”. En cuanto al Nebulosa Attack, Martina nos comentó que no es el primer ciclo al que asiste, y destacó que el Sello Nebulosa ofrece todo el sistema de sonido. “Suele pasar caleta que uno llega a invitaciones de locales y no tienen buen audio ni sonidistas, uno tiene que llevar todo y conseguir equipo. Pero ahora pude venir sola, con mi piano, porque ellos preparan todo y suena súper bien”, nos explicó.

Algo muy similar nos contó Daniel Contreras, “el espacio y la gente hicieron un ambiente muy bonito, muy cálido. El ambiente, la amplificación, la producción de parte del Sello, el trabajo conjunto, el trabajo del equipo. fue muy bueno, por lo menos yo me sentí muy a gusto”.
Esta fue la primera vez de Daniel Contreras, oriundo de Limache, tocando en el Bar Babel, mas no en Valparaíso. “Limache es un lugar que no tiene mucha cultura de hacer estos ciclos de conciertos, menos con músicos emergentes. No es la misma oportunidad que se tiene acá en el puerto, donde hay distintos lugares, con distintas visiones musicales, con distintas propuestas culturales”.
Y si hablamos de propuestas, ¿cuál es la de Daniel?: “Yo creo que estoy en una búsqueda constante de conocer en qué ámbito estoy, mi música abarca desde el bossa hasta música de raíz, con la conexión más andina. Igual no dejo de lado un poco de jazz, un poco funky”, explicó. “Trato de no definirme en un estilo, prefiero que la gente que me va escuchando vaya decidiendo en qué estilo me coloca”.
Nos comentó también que sus inspiraciones van desde Silvio Rodríguez hasta Catriel y Paco Amoroso. Y que considera que su propuesta musical comenzó cuando tomó su primera guitarra a los nueve años, pero que el gran cambio fue atreverse a mostrar lo que hacía. “El tema fue atreverme a mostrar, eso fue un proceso muy largo de convencerme a mí mismo. Yo lo que quiero realmente es expresar. Hay decepciones, pasos por otras carreras, pero el que nace chicharra muere cantando”.
“Siento que hay que salir de una especie de clóset del artista. Ser pintor, cantante, poeta, confesarle a la familia que se quiere vivir de esto. De repente los artistas nos apagamos por nuestros propios miedos y por lo que dirá el resto”, reflexionó mientras conversábamos junto a sus amistades en el sector de fumadores del bar.
Sus amistades y el equipo de Nebulosa, pues Daniel Contreras es parte del Sello. “Ya llevo más de un año trabajando con ellos y han impulsado mucho mi carrera. Sobre todo acá, tocando en el puerto, se abren puertas. El sello es muy serio, muy profesional, y también muy tierno. Aunque cuando hay que trabajar puede ser muy duro, creo que esa mezcla de ternura y rigor hace que el trabajo sea menos complicado, porque somos personas con diferentes personalidades, pero con ellos he encontrado apoyo. Aparte de trabajar y ser compañeros, hay un cariño y una alianza”, profundizó.

Un poco de reflexión
Y es que no se puede construir cosas en base a una sola noche brillante, la repetición, el reencuentro y la memoria se van acumulando cuando la gente vuelve. Tal como explica un artículo titulado “La cultura de encontrarse para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos” que estuvo dando vueltas por las redes sociales: “ver a las amistades, además, requiere hoy en día coordinación, recordatorios (…) La espontaneidad, ese rasgo que en la juventud definió la vida de casi todos, se ha convertido en un lujo que pocos pueden permitirse”.
Pareciera que lo que falta y lo que buscamos son los espacios para compartir. Simplemente para poder ser. Volvamos un momento al artículo: “La vida se ha convertido para muchas personas en una especie de listado de tareas que tiene que llevar a cabo. Vivimos, como dice el sociólogo Hartmut Rosa, en un régimen de aceleración, de eficiencia, de competencia”. Entonces, si me gusta la música, ¿debería esforzarme por verla? ¿Debería ponerlo en la lista de tareas de la semana?
La pregunta queda abierta y no hace falta forzar una respuesta. Es normal apostar por panoramas de bajo riesgo, o sea: que no requieran una gran coordinación ni que signifique un gran gasto monetario. Lo bueno es que Nebulosa Attack sirve para ambas perspectivas. Sea que lo marcarán en el calendario o que se dejarán llevar por el viento porteño hasta el Bar Babel, desde Espina recomendamos asistir a estos ciclos. Ack ack ack.






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