El Journal, antes Café Journal, adorna la intersección de Agua Santa con Alvarez desde hace más de 100 años. En este centenario de historia, ha pasado por muchas etapas, y también miles de personas han entrado y salido de él. Hace una semana, hasta el icónico punto viñamarino llegó la, también icónica, banda pilar del indie en Chile: El cómodo silencio de los que hablan poco.
Bajo la gestión de Genérico Producciones -y de la nueva administración del Journal-, la fecha presentó con éxito a tres bandas: El cómodo, desde Santiago; Lillia por la región de Coquimbo, desde La Serena, y Respuestas Negativas como locales.
La parrilla fue armada en conjunto con la banda principal. “Se fue dando todo de forma espontánea, obviamente no queríamos que vinieran solos (ECSDLQHP), entonces conversé con ellos y me dieron algunas ideas de con quiénes querían tocar, ahí salió Respuestas Negativas, que como ya nos conocíamos hicimos el contacto rápido”, explicó Francisco, mejor conocido como Pancho, de la productora Genérico. “Lillia supo de la fecha y se quisieron sumar, y así se fue armando”, agregó.
El afiche fue publicado con un mes de antelación, pero los contactos habían comenzado hace dos meses. Luis, también de Genérico, nos comentó que la asistencia a la fecha estuvo acorde a sus expectativas, con una asistencia superior a las 60 personas. “Esperamos llegar a números positivos, las bandas igual nos piden ciertos requisitos para poder traerlos y tenemos que responder a eso”, explicó.
Y es que las fechas requieren diversos gastos, como amplificadores, baterías, flyer, y a veces retribuciones para las bandas. En esta ocasión, Genérico armó un equipo interorganizacional, contando con el apoyo de Wareva Records.
Además, como cualquiera, Genérico pensó en el headliner desde el fanatismo, según nos comentó Pancho, los escuchaba desde la época escolar. “Dentro de sonidos que ahora están de moda y que están predominando en la escena, son pioneros”, explicó.
Pilares de la escena y “papás orgullosos”
ECSDLQHP es una banda emblemática. Al menos eso creemos en Espina, y fue con esta idea que partimos nuestra conversación con ellos.
“Como que nos siento veteranos, viejos. El chiquillo de la producción tiene 21 y nos dijo que nos escuchaba en el colegio, ¿cachai?”, comenzó respondiendo Franky, voz y guitarra de la banda. “Ese tipo de cosas nos hace sentir súper veteranos, llevamos tiempo en la escena y al menos yo me siento súper agradecido y siento que sí hemos influenciado a las nuevas generaciones de bandas, sí noto un cambio”, ahondó.
Los chicos nos comentaron que, a su parecer, las bandas de la nueva generación son mucho más técnicas (incluso, consideran que tocan mucho mejor que ellos), haciendo que la apuesta vaya creciendo, mejorando y avanzando.
“Yo creo que, claro, aparte de la influencia musical, todas estas bandas como El Cómodo, Niños del Cerro, toda esa generación, aparte de la música, yo creo que la influencia también es como el tema de cómo hacer las cosas. Nosotros en verdad venimos de la autogestión, de hacerlo tú mismo. Y no es que nosotros lo hayamos inventado, pero abrió una energía para intentar hacer cosas”, nos narraron. “Y todas esas bandas de nuestra generación estábamos chatos de lo que se venía haciendo, y nosotros mismos generamos nuestros espacios en patios, en lugares abandonados. Y ahora como que todo eso se está perfeccionando”.
Franky recordó que la primera tocata de El Cómodo fue en el patio de la casa de su papá, en La Florida, Santiago. También en esa época tocaron en el patio de la casa del Vado, también voz, guitarra y liricista, o en la casa del papá de Simón, vocalista de Niños del Cerro. “Nos movíamos así porque éramos floridanos de la periferia de Santiago, éramos jóvenes, no conocíamos el circuito de bares como del centro, Bellavista y hacíamos tocatas en esos espacios porque era lo único que teníamos y nos salía natural. Y desde afuera se leyó como algo igual nuevo, rock turista, como de apropiarse de estos espacios que nos hacían estas cosas y fue bacán. Pero era muy orgánico y muy natural”, explicó.
“Igual hay harta gente en Chile luchando y poniendo el hombro para mejorar estas condiciones precarias que todos sabemos que hay en la música. Los espacios para sonar bien no son muchos, y se agradece que haya gente trabajando en eso”, aseguraron.
Precisamente en esta línea, esta fue la primera vez de la banda en Viña del Mar, llegando nada más y nada menos que al icónico Journal.
Ex café, solo Journal
El emblemático local de Agua Santa tiene una nueva administración hace tan solo cuatro meses. Lucho Ormazal es el reciente encargado de articular sus actividades, aunque, según nos contó, asiste al lugar hace más de 20 años.
“Yo conozco este edificio hace muchos años, cuando era universitario y ahora tengo 44 años”, nos comentó, “ y el edificio tiene más de 100 años, es de 1820. Ha sido farmacéutica, botillería, ha pasado de todo. Y nosotros estamos tratando de rescatarlo justamente hace un año”.
La directiva nueva en total lleva un año, luego de pasar un tiempo cerrado, el Journal viene en subida con arreglos y con nuevamente llenarlo de música.
“Hemos tratado de hacer que todos los espacios funcionen”, nos explicó Lucho, “aquí hay cuatro espacios bien importantes que son el salón principal; la terraza; el anfiteatro y el segundo piso, que es también un salón. Nuestra intención es que de martes a sábado aquí haya música en vivo, y la invitación es justamente que todos los músicos puedan venir y solicitar una fecha”.
Lucho nos señaló también que tienen proyecciones respecto a revivir la identidad culinaria del local, además de barajar la posibilidad de convertirlo en una franquicia interregional. “Nuestra intención es principalmente hacer que en este lugar haya música constantemente, o sea que sea el lugar predilecto de los artistas, y volver a ser como un ícono de este local. Que la gente que conozca Viña del Mar se acuerde del Reloj de Flores, el Muelle Vergara, el Journal”.
Y es que es el primer local que te recibe cuando vienes de Santiago, y en palabras del administrador, es un elefante grande de tres pisos.
Respecto a la química entre el Journal y las productoras emergentes, Lucho afirmó que “a todos les digo que este lugar finalmente es la casa de los artistas, nosotros estamos siendo de alguna manera un semillero para muchas bandas”.
Bonus Track
No podíamos evitar preguntarle al Cómodo sobre su canción más conocida, más coreada y, posiblemente, más romántica. Pero lleva varios años sonando, y nos preguntamos, nosotros no nos cansamos de escucharla, pero ¿acaso no les cansa tocar Zapatillas?
A esto respondieron todos juntos, “nos encanta tocar zapatillas, es más, hay una anécdota, veníamos de tocar en Bogotá, que era la primera fecha de esa gira, estábamos en el camerino, y nos cuentan una historia de una pareja que se pidió matrimonio en Francia, en París, y que eran fanáticos del Cómodo, y que en el anillo de compromiso inscribieron por dentro: Más o menos eres el sol”.
Hasta aquí ya nos habíamos derretido, pero la historia continuó: “La chiquilla tuvo que operarse los ojos, no iba a poder ir al concierto, y le apartaron un lugar y fue con lentes. Y estuvieron ahí, estuvieron con nosotros en el camarín, y les dedicamos Zapatillas”.
Vladimir, que es quien compuso la canción, dijo que para él “es súper fuerte la emoción de ser parte de algo tan importante. Zapatillas igual es una canción maldita, solo eso voy a decir, pero me gusta tocarla. Tiene un lore muy brígido, pero no puedo decirlo en público. Por eso es tan potente como la magia negra”.
Y no, aunque nos gustaría, tampoco sabemos cuál es la maldición.






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